Cuando hablamos de cine y además de premios, quizás lo primer que venga a nuestra mente son los Oscar y ello es lógico pues nuestra cartelera comercial, está prácticamente dominada por la industria cinematográfica norteamericana.
Sin embargo, no solo de cine americano vive el hombre y el cine de otras latitudes nos muestra otra textura, otros colores y sin duda otro sabor que a algunos nos gusta más y quizás engancharía mejor en el público limeño, si su paladar no estuviese tan acostumbrado al cine popcorn que se presenta.
Por ello, a los que nos gusta (en exceso) el cine, esperamos con ansias el Festival de Cine de Lima, la semana del cine francés, la semana del cine del este y las películas europeas, latinoamericanas o asiáticas que a cuenta gotas se exhibeny como no, ver también las películas peruanas que cada vez son más (en número y calidad) pero que ello no encuentra correlato en el número de salas en las que se exhibe o el horario en que se propalan.
En el caso del cine peruano, calidad y éxito comercial no necesariamente son una sociedad indisoluble, por el contrario, muchas veces el éxito comercial está marcado por películas de bajo nivel de contenido, pero que cuentan con un gran presupuesto y actores carismáticos, amén de una inmensa campaña propagandística que “nos obliga a verla” más por moda que por real interés.
Entonces, los consumidores recurrimos a los sucedáneos y para ello echamos mano de nuestra principal fuente de información que no puede ser otra que la internet, y con ella, acudimos a los website de festivales internacionales como Festival de Cannes, San Sebastián o Berlín, cuyos filmes en competencia, en mi modesta opinión, presentan en su conjunto películas de mucha mayor calidad que la que normalmente nos presentan las salas limeñas.Otra fuente de información, son los “óscares” de otras latitudes, así el BAFTA es al cine británico lo que Oscar al norteamericano, lo mismo ocurre con los premios César (Francia), Donatello (Italia) y Goya (España), que nos brindan valiosa información sobre que películas “rastrear”.
Y es aquí donde encontramos el punto de intersección en lo que pretendemos con esta nota, pues es precisamente en este último festival, donde vemos con beneplácito como una de los mejores estrenos nacionales del año, nos referimos a la película La última tarde, de Joel Calero, ha sido preseleccionada en la categoría a mejor película iberoamericana, una prueba irrefutable que calidad y éxito comercial, al menos en el Perú, no son sinónimo, y ojo, estamos hablando de una película que ya ha ganado numerosos premios en los festivales de Punta del Este y Guadalajara, (entre otros), amén de haber competido en la sección oficial del Festival de Roma.
Nadie se molestaría si repuesta por lo menos una semana, para que la gran mayoría de personas que se quedaron sin verla, puedan hacerlo.